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Esta forma de causación de daños es la más común. Como su nombre lo indica, los daños y perjuicios son causados por acciones u omisiones que no son actos administrativos ni contratos.

Ejemplos de esta modalidad pueden ser la privación injusta de la libertad, un accidente de tránsito causado con un vehículo oficial, la ausencia de protección por parte del ejercito a un pueblo que es tomado por la guerrilla, la no señalización de una carretera, los falsos positivos, brutalidad policial, entre otros. En conclusión, cualquier daño y perjuicio que surja de actuaciones del Estado que no estén enmarcadas dentro de un acto administrativo o contrato, corresponden a acciones u omisiones.

La acción judicial (medio de control) a través del cual se demandan estos hechos es la consistente en la Reparación Directa, que tiene como término máximo para su presentación el plazo de dos años (2) contados a partir del día siguiente al de la ocurrencia de la acción u omisión causante del daño.