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Una de las razones por las que decidí dedicar parte de mi labor al litigio, es el hecho de verme en la necesidad de poner al servicio del caso toda mi inteligencia, ingenio y astucia, para crear estrategias jurídicas (ajustadas a Derecho) destinadas a defender las causas para las que me contratan.

Con total seguridad, la mente del litigante es distinta. Al tener que estar enfocada de manera constante en encontrar una respuesta lógica a un interrogante, este tipo de funcionamiento mental desarrolla en el abogado litigante una habilidad de estratega ¿Y esto por qué es importante? Porque el litigio no es más que un juego estratégico y de planificación, en el que gana el abogado más astuto.

Como lo suelo repetir en los entrenamientos que dicto en Técnicas de Juicio Oral, litigar no es sólo firmar un poder, recibir un adelanto de honorarios y encomendarse a Dios, sino que, en realidad, se trata de una actividad absolutamente cuidadosa, minuciosa, planeada y estratégica; nada de lo cual se vio en el Caso Colmenares, al menos cuando el fiscal designado era el señor Luis González.

Luego de que el pasado 3 de mayo de 2019 Netflix estrenara la serie “Historia de un crimen: Colmenares”, se revivió la polémica de si la muerte de Luis Andrés Colmenares fue o no un homicidio, al igual que se dejó nuevamente en evidencia las falencias estratégicas en que incurrió el entonces fiscal del caso, el señor Luis González, al no planificar de forma correcta el interrogatorio y contrainterrogatorio de los testigos que apoyaban su teoría del caso.

De forma concreta, el señor González dejó al azar el examen directo de los testigos José Wilmer Ayola y Jesús Alberto Martínez, los cuales fueron desacreditados en el contraexamen. Antes de entrar de lleno al punto y en razón al posible desconocimiento de los hechos por parte de los lectores de otros países, haré un breve recuento del caso.

Durante la noche del 30 de octubre de 2010 un grupo de estudiantes de la Universidad de los Andes, entre los que se encontraban Luis Andrés Colmenares, Laura Moreno y Jessy Quintero, salieron de fiesta a la discoteca Pent-House, ubicada en la ciudad de Bogotá, para celebrar la noche de Halloween; lugar al que Carlos Cárdenas también asistió de forma coincidencial con otro grupo de amigos.

Siendo la madrugada del 31 de octubre y luego de salir del sitio con Moreno (amiga sentimental de Colmenares) y Quintero (mejor amiga de Luis Andrés), Luis Andrés Colmenares, de 20 años de edad, apareció muerto en confusos hechos al interior del caño del parque El Virrey, situado cerca de la discoteca.

La tesis de la familia Colmenares es que Luis Andrés fue asesinado por alguien cercano al círculo social de Laura Moreno y Jessy Quintero (posiblemente Cárdenas, al estar celoso de Colmenares), mientras que la defensa de éstas últimas asegura que Luis Andrés, de la rabia de saber que Moreno ya no quería tener ninguna relación con él y, tal vez, sí con Cárdenas, salió corriendo y accidentalmente se cayó al caño.

Retomando el punto central del escrito, el fiscal González aportó los testimonios de José Wilmer Ayola, guarda de seguridad, y de Jesús Alberto Martínez, para sustentar la tesis de un homicidio. En su interrogatorio Ayola aseguró que se encontraba en el lugar de los hechos y que vio cómo Carlos Cárdenas golpeaba en la cara a Luis Andrés con una botella. No obstante, al momento de ser contrainterrogado, la defensa desacreditó su versión aportando un reporte emitido por el empleador del testigo en el que certificaba que ese día y a esa hora Ayola se encontraba trabajando como guarda en un conjunto residencial al otro extremo de la ciudad, motivo por el cual le era imposible presenciar los hechos.

Por su parte, Martínez aseguró percibir lo mismo narrado por el guarda, adicionando el hecho de haber notado cómo Cárdenas y otras personas, luego de golpear a Luis Andrés, subieron a este último a la camioneta de Carlos. Sobre la identificación del vehículo, Martínez, quien testificó un año después de los hechos, indicó recordar de forma exacta las placas del vehículo: BOV-358. Al ser contrainterrogado, la defensa preguntó por otros detalles del vehículo como color y marca, a lo cual Martínez no pudo contestar.

Ahora bien, analizando lo dicho hasta este punto, es evidente que la Fiscalía cometió un error mortal: no planificar el interrogatorio y contrainterrogatorio de los testigos que aportó, lo que traje como resultado la desacreditación de su teoría del caso.

Un litigante de élite tiene absolutamente claro que antes de someter a su testigo al escrutinio de la contraparte en sede de cross examination, debe escuchar la versión del posible declarante, para determinar si es creíble, confiable y si su relato aporta en algo a su teoría del caso, luego de lo cual el abogado ya cuenta con elementos para decidir si solicita la práctica de ese testimonio. Asimismo, debe cotejar la versión del deponente con otros medios de prueba con los que ya cuenta o pueda recaudar. Hacer lo contrario es un suicidio.

Descendiendo estas recomendaciones al caso en concreto, si después de escuchada la versión inicial el ente acusador hubiera corroborado lo dicho por el guarda, la Fiscalía General de la Nación y el señor Luis González no hubieran comprometido su credibilidad ante el juez y ante todo un país. Lo más lamentable del asunto es que cerca del 80% de los litigantes latinoamericanos no se preocupan, si quiera, por conocer a su testigo.

¿Sabía usted que casi un 90% de los errores cometidos en un juicio son previsibles y evitables gracias a la aplicación correcta de las Técnicas de Juicio Oral?

De otra parte, el testimonio del señor Jesús Alberto Martínez también fue desacreditado de forma sencilla. Al respecto, vale la pena señalar que si las normas procesales permiten refrescar la memoria del testigo en desarrollo de la audiencia sobre temas relacionados con fechas y números, -debido a que las reglas de la experiencia enseñan que el paso del tiempo puede generar olvidos sobre ese punto-, ¿no resultaba sospechoso que después de año de sucedidos los hechos un supuesto testigo se acordara perfectamente de las placas de un vehículo que sólo ha visto una vez en su vida?

En estos casos en donde el declarante recuerda detalles tan puntuales, pero difíciles de recordar, y a su vez olvida la marca del vehículo y el color, datos fáciles de recordar, es evidente que sobre el testigo recae una sospecha que, con seguridad, será aprovechada por la contraparte ¿Cómo se hubiera podido evitar este resultado? Entrevistándose previamente con el testigo e interrogándolo en puntos esenciales de nuestra teoría del caso, para determinar su credibilidad respecto de las circunstancias de tiempo, modo y lugar sobre las que recae su testimonio.

Voy a compartir con ustedes una estrategia que enseño en los entrenamientos de Técnicas de Juicio Oral y que tiene como fin determinar si un testigo es creíble o no: a medida que usted va escuchando al declarante en su reunión previa a la audiencia, asegúrese de tomar nota sobre los puntos vitales de la declaración. Pasados unos minutos (no de inmediato), formúlele nuevamente preguntas al deponente relacionadas con esos temas vitales que ya fueron abordados. ¿Para qué? para corroborar si el testigo cambia o confirma su versión. Si la cambia drásticamente, es un testigo mentiroso. Se aconseja que las preguntas de corroboración se hagan en términos (lenguaje) distintos a los formulados en las primeras preguntas.

En conclusión, si el fiscal se hubiera tomado el trabajo de conocer a los testigos y de corroborar su versión, a través de la técnica de planificación del interrogatorio y contrainterrogatorio, hubiera tomado la sabia decisión de no solicitar la práctica de esos testimonios y su reputación y la del ente acusador no habrían quedado manchadas.

Vista ésta experiencia propia de uno de los casos más sonados de Latinoamérica, la pregunta es ¿usted planifica sus juicios?, ¿adelanta toda la preparación que se requiere para evitar al máximo la comisión de errores que le puedan costar su reputación?, en caso de que lo haga, ¿esta actividad la realiza de manera profesional?

Si la respuesta es NO, está poniendo en gran riesgo su tarjeta profesional y su buen nombre como abogado, al tiempo que perderá mucho tiempo y dinero. En la Escuela Internacional de Formación Jurídica – EIF Jurídica- impartimos un entrenamiento llamado “Planificando el Interrogatorio y Contrainterrogatorio de su Testigo” en el cual se enseñan los siguientes temas:

Preparación del testigo:

  1. Obligaciones y derechos de los testigos.
    2. Valores que deben guiar el testimonio.
    3. Cómo controlar los nervios.
    4. Reglas:
    -Forma de vestir y de hablar.
    -A quién se debe dirigir.
    – Diferencias entre interrogatorio y contrainterrogatorio.
    – Proposiciones fácticas que el testigo va a acreditar.

Preparación del abogado:

  1. Determinar el tipo de testigo que tiene (nervioso / seguro).
    2. Formas de controlar al testigo.
    3. Manejar su propio nerviosismo.
    4. Conocer el lenguaje no verbal del testigo y del juez

Duración: 5 horas

Modalidad: virtual, por lo que el estudiante lo puede realizar en cualquier momento, de acuerdo a su disponibilidad de tiempo. No hay horarios pre establecidos.

Valor de la inversión: 50 dólares americanos.

Forma de pago:

Para Colombia: Virtual a través de tarjeta de crédito o débito (PSE) ingresando a este link y haciendo el pago https://biz.payulatam.com/L0b7a304FDA6FB9

Otros países: Virtual a través de tarjeta de crédito o débito (siempre que la misma tenga código de seguridad) ingresando a este link y haciendo el pago https://biz.payulatam.com/L0b7a304FDA6FB9

Qué hacer luego?

Comunicarse al whatsapp +573144761966 indicando el pago, luego de lo cual se dará el respectivo acceso al curso.

De usted depende si quiere aprender habilidades de éxito y aumentar las probabilidades de ganar su litigio o si decide enfrentar los casos con el mismo nivel de conocimiento que hoy tiene. Recuerde que abogado que no se educa, caduca.